Por Qué Sube La Delincuencia En El Salvador?
El Estado no
le debe hacer el juego a quienes están interesados en que la delincuencia
crezca para incrementar el volumen de utilidades. Porque de todo este clima de
inseguridad alguien sale beneficiado. ¿Quién o quiénes? son preguntas que todos
nos hacemos. Por supuesto que la respuesta es diferente y varía según el ángulo
desde donde se vea y se reflexione sobre el fenómeno. Pero cuando hablamos del
por qué, estamos indagando las causas del fenómeno.
Hay que
examinar el conjunto de las causas que hacen posible la delincuencia, la causa
última y principal es la desigualdad social, la marginalidad y falta de
oportunidades. Luego entran los intereses de negocio y políticos. Porque están
los que no quieren que la delincuencia desaparezca o disminuya porque es su
modus vivendi y los que están interesados en que los planes contra la
delincuencia del actual gobierno fracasen para crear las condiciones de
inestabilidad, ingobernabilidad, insatisfacción y volver a gobernar. Esto está
muy claro.
Es la
pregunta que todos nos hacemos. Por supuesto que la respuesta es diferente y
varía según el ángulo desde donde se vea y se reflexione sobre el fenómeno. Hay
una corriente de opinión que responsabiliza al gobierno actual diciendo que
este no tiene planes, que los funcionarios que están en el mando no saben lo
que están haciendo, que no hacen todo lo que deberían hacer, etc. Pero si esto
fuera cierto, entonces, también sería cierto que los gobiernos anteriores
tampoco tenían planes y los funcionarios no sabían lo que hacían, porque
aquellos gobiernos aplicaron los planes, digámoslo así, más atrevidos, como el
mano dura y el super mano dura y la delincuencia siguió creciendo hasta
alcanzar los niveles que hoy nos asustan. ¿Por qué fallaron aquellos planes?
¿Eran reales? O ¿Eran sólo propaganda?
Pero cuando
hablamos del por qué, estamos indagando las causas del fenómeno. El problema es
que tanto los gobiernos anteriores como el actual están combatiendo la
delincuencia con los métodos equivocados. Entonces, no es un problema de planes
ni de funcionarios, es un problema de visión, de enfoque, de diagnóstico y de
voluntad política de ir hasta donde hay que llegar. Porque el combatir la
delincuencia privilegiando la represión activa la espiral que nos ha llevado
hasta donde estamos. La lógica no puede ser: a más violencia delincuencial más
violencia represiva del Estado, porque el Estado se convierte en cómplice del fenómeno.
El Estado no le debe hacer el juego a quienes están interesados en que la
delincuencia crezca para incrementar el volumen de utilidades. Porque de todo
este clima de inseguridad alguien sale beneficiado. ¿Quién o quiénes?
Hay que
examinar el conjunto de las causas que hacen posible la delincuencia, la causa
última y principal es la desigualdad social, la marginalidad y falta de
oportunidades. Luego entran los intereses de negocio y políticos. Porque están
los que no quieren que la delincuencia desaparezca o disminuya porque es su
modus vivendi y los que están interesados en que los planes contra la
delincuencia del actual gobierno fracasen para crear las condiciones de
inestabilidad, ingobernabilidad, insatisfacción y volver a gobernar. Esto está muy
claro.
¿Dónde
habría que poner el énfasis? Si de represión se trata, porque el Estado se
enamoró de la represión desde tiempo inmemorial, es decir, desde su nacimiento.
La naturaleza del Estado burgués es fundamentalmente represiva. Bien se podría
decir que la historia del Estado salvadoreño es la historia de la represión en
sus diferentes formas y énfasis. En primer lugar, habría que parar a quienes se
lucran de la delincuencia, que son los mismos que están interesados que la
gestión policial fracase y reine el estado de delincuencia en el que vivimos.
En segundo lugar, trabajar con seriedad y responsabilidad en el desmontaje
gradual y sistemático de las causas estructurales que hacen posible que la
delincuencia de los diferentes signos exista. Está bien que el señor presidente
escuche a los diferentes sectores, que les exponga sus planes de seguridad y
otros, pero más importante es que cambie el enfoque. Es necesario romper con el
esquema: a más delincuencia más represión del Estado. La represión enfrenta las
consecuencias pero no las causas. Y es a las causas a donde hay que llegar.
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